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jueves, 30 de abril de 2009

Dicen que los Hombres también somos complicados...

Dijo una mujer:

A VER SI NOS ENTENDEEEMOOOOSSS!!!!!
  • No sólo las mujeres somos complicadas........

    Los Hombres 'buena gente' son feos.
    Los Hombres lindos no son 'buena gente'.
    Los Hombres lindos y buena gente, son gays.
    Los Hombres lindos, buena gente y heterosexuales son casados.
    Los Hombres no tan lindos, pero buena gente, no tienen dinero.
    Los Hombres no tan lindos, pero buena gente y con dinero, creen
    que sólo estamos tras su dinero.
    Los Hombres lindos y sin dinero están tras nuestro dinero. Los Hombres lindos, razonablemente buena gente y heterosexuales, no creen que somos lo suficientemente lindas
    Los Hombres que creen que somos lindas, que son razonablemente buena gente y tienen dinero, son unos COBARDES!!!!!

    Los Hombres que son razonablemente lindos, razonablemente buena
    gente, y tienen algo de dinero, son tímidos y NUNCA TOMAN LA INICIATIVA.
    Los Hombres que nunca toman la iniciativa, pierden automáticamente
    el interés cuando nosotras tomamos la iniciativa.


    Y ahora ... ¿¿¿ QUIÉN ENTIENDE A LOS HOMBRES ???

    Si sos tierna con ellos ... Sos una cursi.
    Si no .. Una insensible.
    Si no te arreglás ... Sos una descuidada.
    Si lo hacés ... Es para 'loquear' con otro.
    Si no trabajás .. Sos una simple 'ama de casa'.
    Si lo hacés (y ganás más que ellos) ... Se enojan.
    Si ellos siempre pagan ... Es un abuso.
    Si lo hacés vos ... Se sienten menos.
    Si te acostás con ellos a la primera salida... Sos una loca rapidita
    Si no ... histeriqueas….
    Si ellos ascienden de puesto ... Es por sus capacidades.
    Si lo hacés vos ... Es porque te acostaste con tu jefe.
    Si ellos ven a otras ... Es su naturaleza.
    Si vos ves a otros ... Sos infiel.
    Si salís con un tipo sin dinero ... Sos una imbecil
    Si salís con un millonario ... Sos una interesada.
    Si a los 30 ellos no se casan ... Son solteros codiciados.
    Si vos a los 30 no te casaste ... Ya se te fue el tren.
    Si estás de mal humor ... Sos una neurótica.
    Si ellos lo están ... Pobrecitos, no los comprendés.
    Si sos fea ... No te dan bola.
    Si sos linda e inteligente ... Te tienen miedo.
    Si te creas un Fotolog se enojan :)
    Si te meten los cuernos y sigues con ellos ...Más estúpida no podés ser.
    Si lo hacen y los mandas a la m ... Que poco aguante tenés.
    Si tienen una amante ... Es porque en su casa no tienen lo que necesitan.
    Si lo tenés vos ... Ah... ¡Qué puta!
    Si ellos andan con una más joven ... ¡Bravo, Bravo, Bravo!
    Si vos lo hacés ... Es que necesitás que te hagan 'el favor'.
    Si están intolerables ... Compréndelos, tuvieron un mal día.
    Si vos estás intolerable ... Es que estás 'en tus días'.
    Si no los cuidás, los mimás, les tenés su comidita, su ropa y la casa impecable ... sos una inútil !
    Si cumplís con todo ... ¡¡¡TE DEJAN POR OTRA!!!


    LOS HOMBRES SON INCOMPRENSIBLES...
    TE HUYEN CUANDO LOS SEGUÍS; TE SIGUEN CUANDO LES HUIS...
    HÚYELES PARA QUE TE SIGAN, PERO...
    HAZLO DESPACIO PARA QUE TE ALCANCEN..


    Este mensaje no debe ser enviado unicamente a mujeres, ya que los hombres deben darse cuenta de lo que les sucede...

domingo, 22 de febrero de 2009

Er Dejar de Fumar...


Vengo aquí con la sudadera y tal... es que estoy intentando llevar
una vida sana, ¿saben?, para sentirme bien y he empezado por la
sudadera, sí, lo de hacer deporte lo voy a dejar de momento.

Es como el que para dejar de fumar, deja de comprar tabaco. ¡Qué
morro! ¿No? Por cierto, es una de las cosas que hace la gente para
sentirse bien y estar sano: dejar de fumar. Yo no lo entiendo, o sea,
vamos a ver, cuando uno deja de fumar ¿qué pasa? que engorda, le
sube la tensión, está de mala leche todo el día, ¿eso es sentirse
bien? Vamos yo creo que las autoridades sanitarias deberían
advertir que dejar de fumar perjudica seriamente la salud.

No, lo digo por experiencia, porque yo también intenté dejar de
fumar. Bueno, quiero decir, más o menos ¿no? porque tenía
bronquitis y fui al médico hecho polvo y me dice el médico ¿fuma? y
dije: Sí, venga ese cigarrito. Y el tío me mira y dice: no, hombre tiene
usted que dejar de fumar. ¿No sabe usted que cada cigarro que se
fuma equivale a 5 minutos menos de vida? ¿Y a mí qué? Yo tengo
más tiempo libre que el fotógrafo del B.O.E. ¿No sabe usted que
cada cigarro que se fuma son 15 miligramos de alquitrán que van a
sus pulmones? Pues donaré mi cuerpo al MOPU carreteras cuando
muera. Y ya para ver si me convencía dice: ¿no sabe usted que de
tanto fumar se puede quedar impotente? ¡Chist! ¡quieto parao! por
ahí no paso. Coño, si me quedo impotente ¿cómo me voy a fumar el
cigarrito de después del polvo?

Así que me conciencié y decidí dejarlo, lo que pasa es que me
quedaba media cajetilla y yo no dejo las cosas a medias. No dejes
para mañana lo que puedas hacer hoy. Empecé a fumar y de
repente me acordé del médico y del alquitrán. De repente me vi
reencarnado en Nacional VI. Me entró un agobio... con los atascos
que se forman ahí todos los años!

Y por si fuera poco llego al curro al día siguiente y me encuentro a
Gustavo, el pringao. Y digo dame fuego. Y me dice: no, es que he
dejado de fumar. Y como todos los que dejan de fumar te cuenta su
vida. "Yo es que fumaba 3 paquetes al día pero una mañana hace 6
meses, me levanté y dije ya no fumo más, y ya no fumé más. ¡Qué
par de huevos!

De repente Gustavo el pringao se convierte en tu héroe. Le justificas
todas sus pringadeces. Le ves, ahí en su línea, comiendo su
bocadillo de caballa en escabeche encima del ordenador, goteando
grasa en el scanner, limpiándose la boca con el papel de la
impresora y tú dices ¡Joder, qué arte! y luego le ves echando
frenadol en la disquetera para quitar los virus y dices, ¡Coño! si
Gustavo lo hace por algo será. Un tío que ha dejado de fumar así...
Así que yo empecé a echarle clamoxil.

No sé, Gustavo, el pringao se convirtió en mi héroe, mi gurú, mi
ídolo. Un día le dije: Gustavo... pringao dime, ¿cómo has hecho para
dejar de fumar? y me dice: pues nada. Y me dio un libro que se
titulaba. "deje de fumar de la noche a la mañana" que yo pensé: mira
que tontería, porque yo mientras duermo no fumo. pero, aún así cogí
el libro y empecé a hojeármelo y tal. y digo vamos allá:

Punto 1: elija una fecha señalada para dejar de fumar. ¡Coño! Yo
quería dejar de fumar hoy pero hoy no es una fecha señalada. Así
que cogí el calendario y vi que la próxima fecha señalada era el
miércoles de ceniza... mal día para dejarlo ¿no?

Punto 2: deshágase de todo lo que le recuerde al tabaco. Vale. El
mechero, los ceniceros, las cerillas, la taza del váter, el balcón, el
sofá, la cama, la tele, me separo de mi chica, del coche... no sé, creo
que tendría que matar a Fidel Castro, ¿no?

Punto 3: evite el contacto con los fumadores. Bueno, y ¿con quién
hago peña en el curro? ¿con Gustavo el pringao? ¿con quién me
voy de marcha? ¿con los niños de San Ildefonso? y no con todos,
sospecho...

Punto 4: busque sustitutos al tabaco. Bueno, esto es muy impreciso
porque vamos a ver ¿qué quieren? ¿que en vez de meterme un
cigarro en la boca me meta otra cosa? Hombre, es que eso es muy
relativo... porque puede ser un saxo y ahí tienen a Gautama que
toca el saxo para dejar de fumar y fuma como un carretero. O yo que
sé... ¿qué quieren? ¿que me meta cigarrillos de chocolate de esos
que venden en las pastelerías para los niños? Que digo yo, si son
cigarrillos y son de chocolate, ¿no se llamarán porros? Y entonces
¿por qué se los dan a los niños?

Punto 5: Beba mucha agua. Yo al principio pensaba, ¿qué coño
tiene que ver el agua con el tabaco? Yo lo que quiero es dejar de
fumar, no estar meando todo el día. Pero ahí me di cuenta, lo que
quieren es que tengas algo en la mano. Así que me decidí, tomé
fuerzas y dije. Dejo de fumar, me convierto en fumador pasivo. por
cierto, fumadores pasivos, vale ¡pero que paguen! eso de fumar por
el morro...

Total que me encerré en mi casa 2 semanitas con el pitillito este
mentolado que venden en las farmacias. Que, por cierto, el pitillito
mentolado que venden en las farmacias... eso es como tirarle el
hueso de goma al perro o hacértelo con una muñeca hinchable... ya
le puedes echar imaginación porque no es lo mismo. Ahí estaba yo
con mi cigarrillo de plástico mentolado de la farmacia, bebiendo
agua, todo el rato meando... hasta me puse el cuerpo lleno de
parches de nicotina, que parecía la rueda pinchada de una bicicleta.
Y cuando salgo de casa, digo ¿a dónde voy yo que no me entre
ganas de fumar? Y digo ¡coño! me voy al cine a ver una película
larga. Y me fui a ver "el abuelo" que dura 3 horas... o por lo menos lo
parece. Bueno, por lo menos en esa película curra uno de los
actores que más me gustan: Fernando Fernán Gómez. Pero viendo
la película me entraron unas ganas de fumar... y me dije ¿qué diría
el maestro Fernando de todo esto? ¡Coño! el diría ¡A LA MIERDA!
total que dije ¡A LA MIERDA! y me salí del cine y me puse a fumar
como un carretero.

Claro, vosotros pensareis ¡joder! eres más inconstante que el pito de
un viejo. Pero bueno, no sabéis lo que sabe de bien un cigarrito
después de 2 semanas de abstinencia. Pero claro, esto crea un
problema, luego llegas al curro y ¿cómo le dices a la peña que has
vuelto a fumar? Total que vuelves a la adolescencia: a esconder la
cajetilla de tabaco detrás de la cisterna, a comer caramelos
mentolados para disimular el aliento, a irte al váter a fumar a
escondidas... por cierto ¿a que no sabéis a quién me encontré en el
váter del curro fumando como un poseso? ¡A Gustavo, el pringao! Es
normal, no os había hablado de otra persona... pero bueno, como
decía Vidal Sasson: las cosas que no son ciertas, mentiras son.

Y al final te pillan, entonces te ves en un juicio... con un mal rollo...
- El Estado contra Nacho Novo.
- Es Nancho.
- ¡Que se calle!.
- Pero es que es Nancho.
- Que se calle.
Bueno Preside la Audiencia el honorable juez Winston.
- ¡Joder, ya empezamos!
- Acérquese al estrado a declarar, Nacho Novo.
- Perdón, es Nancho.
- Que se calle.
- Ya, pero es que es Nancho, me llamo Venancio, coño.

Me acerco allí como si fuese Perry Mason y digo. Sí, señor juez sí,
señores del jurado: yo soy fumador ¿qué pasa? y me quedé más
Nancho que largo. Además, señoría yo fumo por los demás, no por
mí. Fumo para hacer un bien a la sociedad, porque si yo no fumase,
sería una persona hipertensa, todo el día de mal rollo, de mala
leche, cabreado, sería una bomba andante, un peligro público.
Vamos, que yo podía entrar a atracar una farmacia en busca de
nicorettes. Además, señor juez, ¿usted se imagina este mundo sin
tabaco? ¿a Humphrey Bogart con una piruleta de fresa o a Sara
Montiel cantando: fumando un cigarrillo de plástico mentolado
espero al hombre que yo quiero? No pega señor juez, ni la rima ni la
métrica. ¿Y qué me dice de los indios? Seguirían en guerra porque
no pueden fumar la pipa de la paz, así señor juez, señores
contertulios, me voy a fumar un cigarrito para el pecho, por lo bien
que me lo he hecho.

miércoles, 18 de febrero de 2009

jueves, 29 de enero de 2009

Ironía sobre las cadenas de e-mails...


IMPORTANTE: Enviad sencillamente este mensaje a, al menos, 5 millones de conocidos vuestros.

*Esta cadena la comenzó en 1625 un monje moldavo apasionado por la informática en una parroquia de Portugal con el fin de salvar a Teresa, una niña gravemente enferma. Hoy esta niña tiene 378 años y tiene un cáncer de testículos y una horrible fiebre de tiroides que le contagió un ciervo al violarla en el bosque cerca de un estanque contaminado por deshechos radioactivos.

Además, durante un safari en África del Sur organizado por Halcón Viajes, al visitar en zoo de Johannesburgo, un panda importado del Himalaya se le comió una rodilla y una oreja.
Por eso, por favor, no rompáis esta cadena, hacedlo por ella. Sois su única esperanza de cura, y además os traerá suerte..

Como le ocurrió a un joven irlandés que, en 1912, envió este mensaje por SMS. Esa misma semana vio cómo le ofrecían un billete gratis para un crucero inaugural en un fantástico transatlántico británico, llamado Titanic. Durante ese viaje descubrió los escalofríos del amor y las ventajas de la natación.

No conservéis este mensaje en vuestro ordenador más de 16 minutos, sino la maldición se cebará con vosotros hasta que lluevan billetes de las antiguas pesetas.

Da que pensar, ¿no? Así que no dudéis más. Enviad este mensaje a todos vuestros amigos. Les traerá suerte, de por vida. Cada vez que vayan al lavabo, aún habrá papel. Cada vez que vayan al banco no tendrán que hacer cola. Cada vez que necesiten aparcar hallarán una plaza libre.
Cada vez que cante Bisbal en la radio les llamaran al teléfono. Y además no tendrán que responder a ninguno de esos mensajes cadena que a todos nos joden.

Este mensaje ya ha hecho 759 874 236 587 veces la vuelta al mundo.Por Teresa, por vosotros, por mi, por todos vuestros amigos, no rompáis esta cadena.
Moraleja: Las cadenas de emails para ayudar a un niño, conseguir amor, dinero,… el 99% son falsas. Por no decir el 100%.

Autor: desconocido.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Espiando al sexo opuesto...

Una reflexión de ellas para ellas...


Texto perteneciente al blog bestiaria.
Autora: Carolina Guitierrez.


1. Tenemos una compulsión enfermiza por depilarnos
Hace tiempo todos aceptamos que la depilación es un hábito bárbaro y machista que degrada a la mujer, y, sin embargo, cuando un hombre nos sugiere que dejemos de hacerlo, amenazamos con suicidarnos. Es la cera o la vida.
¿Cómo puede ser que hayamos podido abandonar el corset y el miriñaque, o las calurosas enaguas con puntillas y no hayamos podido zafar de esta tortura?
El secreto por el cual nos depilamos reside en la privacidad de las camillas de los centros de belleza o en el corazón de cada botiquín del baño: a pesar de nuestras amargas quejas, arrancarnos esos pelos es una forma de felicidad.
Nos encanta extraerlos uno por uno y verlos pegados a la cera como millones de hormigas atrapadas en la arena. Podemos pasar horas mirando nuestras piernas como palomas buscando alimento en el piso de una plaza, buscándonos pelos en las cejas frente a un espejo, o admirando los rodillos de la depiladora eléctrica trabajar.
No puedo explicar por qué, pero despedirnos de ese vello que cosechamos en nuestro propio cuerpo, nos genera un doble sentimiento: la indignación de comulgar con un hábito tan salvaje, y la serena gratificación de quien realiza una artesanía.

2. Tenemos una falla en el sistema racional
Es muy común que una mujer interrumpa una actividad de rutina para llorar desconsoladamente. A veces sólo basta un pequeño traspié (se quema la comida o se derrama la sal) para tener un acceso de pena. Cuando esto sucede, los hombres quedan perplejos: no logran entender por qué lloramos, si hasta entonces “estábamos tan bien”, y prefieren, entonces, pensar que estamos locas.
A pesar de lo que cree la mayoría, este vicio tan irritante no es un síntoma de demencia, es una falla en el sentido común llamada golpe de estado emocional; un instante de trágico descuido en el que las emociones pisotean y derrocan a la razón tomando el control absoluto de todo el cuerpo.
El sistema dramático envía agudas descargas de indignación al cerebro, y en menos de cuarenta segundos, congestiona el hemisferio izquierdo, produciendo episodios de crisis emotiva y profuso llanto. El encéfalo, desbordado y caliente como una molleja, redirige a la mujer a la manera de un escudo que rechaza toda argumentación racional o intento de postergar la disputa, recita extensos inventarios de suculentos reproches, estimula los lagrimales, y tiene violentos chispazos de ira demencial. Sólo después de varias horas, con el llanto entrecortado por el hipo, las emociones le restituyen el mando al sentido común, que nos duerme mansas y culpables hasta el otro día.

3. Creemos que 10 + 10 es igual a 7
Las mujeres tenemos una matemática simbólica paralela. Mientras para el resto del mundo un número es un número, para nosotras son dos: el que decimos, y el que callamos. Las modelos, por ejemplo, tienen noventa centímetros de cadera; todas las demás mujeres, obviamente, tienen más, mucho más. Y sin embargo ¿Alguien escuchó jamás a una amiga decir que tiene «un metro» de contorno?
Lo mismo sucede con el peso: todas las mujeres pesamos 49 ó 59 kilos, y, si somos muy grandotas, 69, pero ninguna acusa 62 o 71. Nadie sabe tampoco quién usa talle large o extra large; porque todas somos (como mucho) medium, talle 1 ó 2 de medias, y 37 de zapatos. Tampoco es fácil descubrir la edad: todas las mujeres tenemos 29 ó 38 ó 49 años y medio; en 1977 y 1967 no nació nadie. Menos aún puede saber un marido «cuanto costó la camisa», porque siempre, absolutamente siempre, «estaba de oferta». Por último, nadie puede confirmar la cantidad de amantes que tuvo su novia antes, porque hay muchos “que no cuentan” y otros que es mejor olvidar.

4. Regamos sus secretos por todos lados
Las mujeres tenemos un sentido de la privacidad muy difuso. Mientras los hombres apenas si le dicen a sus amigos que están saliendo con una chica, nosotras vomitamos toda la información luego de la primera salida. Entre amigas, las confidencias viajan como un malón de indios borrachos que van a saquearlo todo. Hablamos tanto, que destruimos el tabique de intimidad que separa a la una de la otra. Somos como dos celulares con bluetooth, como un extenso túnel que nunca dobla, como una cuadra de casas sin medianera.
Si bien los hombres conocen esta debilidad, no se imaginan al grado de indiscreción al que podemos llegar. Ignoran que esa amiga que viene a casa tan seguido sabe absolutamente todo sobre ellos. Que conoce todos sus movimientos en la cama como si los hubiera espiado. Que sabe que cuando eran chicos se tocaban con sus primas y jugaban con las muñecas de sus hermanas. Ignoran que a esa amiga se le desprendió la laringe de tanto reírse cuando supo que lloraron con Bambi y con la despedida de los almuerzos de Mirtha Legrand; que los detesta porque nos dejaron plantadas o nos hicieron llorar, y que nos aconseja que los dejemos cada vez que le contamos la última estupidez que hicieron.

5. Somos amazonas
Cuando una mujer descubre que su marido la engaña lo primero que pregunta no es: “¿Por qué lo hiciste?“, sino “¿Quién es ella?”. No le interesan los motivos de la traición; lo que le importa saber es si la otra era más joven o más linda, si era mejor en la cama, en dónde se conocieron y cuantas veces tuvieron sexo.
Cuando yo era más joven, por ejemplo, terminaba todos los años durmiendo con mi ex novio. Invariablemente, sin importar cuales fueran las circunstancias, luego de un tiempo caíamos en la misma rutina: nos despedíamos, nos separábamos, y volvíamos a dormir juntos cuando él estaba de novio con otra. Durante un par de años pensé que estas idas y vueltas significaban que estábamos hechos el uno para el otro; pero mi reincidencia tenía muy poco que ver con el amor. Mi deseo no era recuperarlo. Mi objetivo era probar que yo era inolvidable. Competía con ella sin importar quien fuera; tenía que demostrarle al mundo que yo era la mejor de todas.
Las mujeres, a diferencia de lo que los hombres creen, estamos en constante conflicto con nuestro género. Ellos son, cuando mucho, personajes secundarios. Cuando vamos a un casamiento, por ejemplo, no nos importa llevar compañía para bailar o para conversar entre comidas. Necesitamos llevar pareja para que el resto de las mujeres no puedan jugar la carta de: “yo tendré tres pibes y pareceré un colchón mal atado pero tu ni tienes marido”, y nostras podamos, en cambio, mostrar nuestro juego: “Mientras vos fregás pañales de rodillas yo tomo cocktails con sombrillitas y me burlo de tu panza”.

6. Somos puro envoltorio
No es ningún secreto que las mismas mujeres que se ofenden por una grosería, en la intimidad son mucho menos remilgadas. Sin ir más lejos, los hombres -que intuyen esta hipocresía- suelen preguntarnos incisivamente qué hacemos cuando estamos solas. Sin embargo, estos curiosos apenas sospechan el grado de impostación a la que podemos llegar.
Las mujeres que apenas comen en una cita, por ejemplo, llegan a su casa y se atoran con galleta rancia, desgarran un salame entero con los colmillos y apuran una lata de salsa de tomate de un trago. Aquellas que censuran a un hombre por limpiarse con el puño, son las mismas que pescan medibachas del canasto de la ropa sucia antes de ir a trabajar, eructan como un albañil descompuesto delante de las amigas y comparten con su gato un yogur a la mañana. Y también están las que se escandalizan cuando alguien les grita cochinadas por la calle, y luego escupen cuando nadie las mira, se lanzan como una araña sobre un taxi boy o gritan como tumberas depravadas en la cama.

7. Vamos al baño juntas por necesidad
A los hombres les gusta inventar fábulas femeninas de corte lesbiano-inverosímil. Están convencidos, por ejemplo, de que el baño es para nosotras un bollero hamam en el que nos embadurnamos de lapiz labial transpirado y nos acariciamos el cabello mientras nos decimos, pegajosas bajo el vapor del secamanos, qué lindo nos queda el pantalón.
Es hora de que se sepa: cuando vamos al baño juntas no hablamos de ustedes ni nos manoseamos. Si vamos de a dos es porque nos llevaron a una fonda mugrienta en la que nuestra compañera tiene que sostenernos la puerta del baño o boxear contra otra mujer por el último cuadrito de papel higiénico. Mientras ustedes creen que “cuchicheamos” estamos combatiendo el cólera trepadas sobre una letrina y repeliendo murciélagos con la tapa del tacho de basura.
Y ya que estamos, tampoco jugamos a la guerra de almohadas cuando dormimos juntas, no nos secamos entre nosotras en los vestuarios, ni nos sentimos extrañas y confundidas cuando le pasamos bronceador a una amiga por la espalda.

8. Somos víctimas del amor colectivo
Todas las mujeres compartimos sin saberlo un tórrido amorío unilateral. Como telépatas programadas nos enamoramos, sin premeditación, de un mismo hombre al mismo tiempo. Durante mucho tiempo ignoramos este tibio sentimiento que trasciende nuestros gustos personales, hasta que un día, viendo una película o una serie de televisión, nuestros suspiros se encuentran y la verdad sale a la luz. En una época fue Brad Pitt, luego vino George Clooney, después Russell Crowe y hasta hace poco, Jude Law. Sin embargo, en este preciso momento, todas quieren a Adrien Brody y a Roger Federer.

miércoles, 6 de agosto de 2008

lunes, 28 de julio de 2008

jueves, 1 de mayo de 2008

Trabajar es una Mierda ... By Tappy ...

No es que quiera decir que trabajar no sea bueno, ni necesario... Es el título del siguiente monólogo... Aunque ...

Parte 1:



Parte 2:



Parte 3:



sábado, 26 de abril de 2008

Sábado, Sabadete ...

MONÓLOGOS SOBRE EL SEXO


I) El sexo es un coñazo.

Hoy en día, todo el mundo dice que se lo pasa de puta madre en la cama.
Yo no lo dudo. Lo que no me trago es que sea haciendo el amor.
Porque, francamente... el sexo es un coñazo. Lo que pasa es que esta sobrevalorado.
Vamos a ver:
¿Cuánto dura el orgasmo masculino?
Pues, el orgasmo-orgasmo, propiamente dicho, dura...
yo que sé, lo que tarda uno en tomarse un chupito.
¿Y para eso tanto trabajo?
Quedar, ducharse, ... convencerla.
¡Joder! Al menos para lo del chupito no tienes que convencer al camarero.
- Venga, tonto, pónmelo, si no te va a pasar nada...
Pero hay muchas más cosas que me cabrean del sexo.
En primer lugar, el sexo es sexista.
Porque hay que ver lo mal vista que está la eyaculación precoz.
Y, sin embargo, una tía que llega al orgasmo en cinco minutos, ¡se la rifan!.
Coño, ¡esto es una injusticia! Es como si en las olimpiadas, a la tía que gana los cien metros le dan una medalla, y al tío... lo llevan al sexólogo.
El sexo está bien al principio... por la novedad,
pero en cuanto empiezas a practicarlo en pareja la cosa se jode.
Por ejemplo, intentar tener un orgasmo simultáneo es imposible.
Es como pretender ponerse de acuerdo para eructar al mismo tiempo.
Eso no hay quien lo controle.
¿Ustedes han visto parejas que eructen a la vez?
¿Se imaginan? Él, eructando de repente, y ella:
- Eres un egoísta, no me has esperado
Acabaríamos todos fingiendo los eructos.
Además, si eres tío, el sexo es como la mafia: nunca puedes decir que no.
Siempre tienes que tener ganas.
Un ejemplo:
yo estoy en una exposición de arte figurativo etrusco -una cosa muy común-
y llega Naomi Campbell y me dice que quiere hacer el amor conmigo -algo también muy común-
Bueno, pues si le digo que no me apetece, al día siguiente media España piensa que soy gay.
En fin, que al final haces un esfuerzo y acabas acostándote con ella...pero por el qué dirán.
No hay derecho, joder! Es como si vas a un restaurante, no te apetece solomillo y el maître va por ahí diciendo que eres vegetariano. Aunque hay maîtres que hacen cosas peores: te hacen sentir como si te estuvieran haciendo el amor.
Se pegan toda la comida vigilándote para ver cómo te lo pasas.
Y luego te preguntan:
- ¿Le ha gustado al señor?
Que te dan ganas de decirle:
- Sí, ¿Y usted ha disfrutado, o me lo he comido demasiado rápido?
Pero lo que ya me parece una vergüenza es esa gentuza que se gana la vida con el sexo: los sexólogos.
El sexólogo es un tío que va de experto porque tiene un diploma en la pared firmado por el rector de la Universidad.
¡Pues vaya! Lo que tenía que tener es una declaración jurada de su mujer.
Porque, ¿qué pasa? ¿Qué el rector se ha acostado con él?
¿Y como sé yo que a mi chica le va a gustar lo mismo que al rector?
Además, todos los sexólogos te dicen lo mismo:
Al sexo hay que echarle imaginación'
¡Coño, con lo incómodo que es eso! Antes, todo lo más, había dos posturas: me apetece o no me apetece. Pero ahora...
¿ustedes han leído el Kamasutra?
Para echar un polvo tienes que ser Nadia Comaneci.
Que si 'la carretilla'..., que si 'el molinete'..., que si 'la variante de la medusa'... ¿la variante de la medusa?
¡Joder! ¡Si yo no sé ni hacer la medusa!
Otra cosa que te dicen mucho es que 'en el sexo todo está permitido si los dos están de acuerdo'
Ya, pero si somos tres y uno no quiere, ¿Qué? ¿Aplicamos la mayoria y que se joda?
Pero lo peor de esto de las innovaciones es que te conduce a perversiones muy estúpidas.
Por ejemplo, insultarse mientras se hace el amor.
Tú estás allí intentando hacer la medusa, controlando la eyaculación... y ella:
- ¡Cerdo, bestia, animal...!Y claro, al final te calientas y le dices:
- ¡¿Y tú... lo mal que aparcas?!
En fin, está claro que el sexo es un coñazo. Porque...además, si es de género tonto...
Si el sexo fuera tan bueno como dicen, el PSOE ya lo habría hecho público.

II) Un buen monólogo de Carlos Ramos (en 3 partes) :


1ª Parte:



2ª Parte:



3ª Parte:



III) Monólogo sobre las fantasías sexuales :

Una de las fantasías sexuales de muchas mujeres es hacer el amor de forma salvaje. Llegar a casa…que tu marido esté preparando la cena…(bueno, esto de por sí solo ya sería una fantasía) acercarte al él por detrás, arrancarle el delantal y hacerlo en la mesa de la cocina… ¿Pero os imagináis esto en la vida real? con las piernas colgando, clavándote un tenedor en la nuca, y desollándote el culo con el rallador del pan?..
Estas cosas nos pasan por intentar copiar lo que vemos en las películas, por ejemplo, la típica fantasía de mezclar sexo y comida, como en “Nueve semanas y media” con las fresas, el melocotón en almíbar… vamos a ver: ¿qué tiene de sexy hacer macedonia encima de tu pareja? porque el almíbar tiene una característica muy poco erótica, a los tres minutos se seca… y se queda como el Loctite. Claro!!! como en la película cortan… pero a ti te toca irte a la ducha… con la cabeza pegada a la de tu marido, con el culo en pompa y caminando hacia atrás… que parecemos dos siameses…
Otra fantasía muy típica es grabarse en vídeo, me contó una amiga que daba mucho morbo. Así que lo probamos: es super-erótico….hasta que te ves…tu marido te pone la cinta todo emocionado, y cuando ves dos cuerpos abrazados….¡¡gordos!!, dices:
-Paco, te has equivocado de cinta, eso es un combate de sumo.
-No cariño, somos nosotros, es que la cámara engorda.
-¿Que engorda? ¿Y la mesilla de noche porqué no engorda?
Pero la muestra más clara de que las fantasías nunca deberían llevarse a cabo es cuando tu marido se empeña en hacer el amor en la bañera. Aquí la fantasía es conseguir hacerlo sin romperte nada. Para empezar…muy, pero que muy erótico…. no es. El se mete, y se queda encajado en la bañera, con las rodillas en las orejas, y el periscopio intentando asomarse. Y va el cachondo y te dice:
-¡¡Venga, métete!!
Y claro, como él ha cogido el mejor sitio, a ti te toca poner el culo encima del tapón y que te dé el grifo en la nuca. Y entonces empieza a moverse todo apasionado. ¡Y se monta
allí una marejada…! ¡Chaf, chaf…! Aquello parece “La Tormenta Perfecta”…
Lo malo es que el que está en la bañera no es George Clooney, es el capitán Pescanova.
Entonces te dice:
-Vamos a probar otra postura, ponte tú encima!
en ese momento se sale el tapón y el desagüe te hace ventosa… y piensas “este ha organizado un trío sin avisarme” Y cuando te das cuenta de que es el tapón le dices:
-¡¡Que se sale el agua, que se sale el agua!!
Y él: No te muevas, busca el tapón…
Tú, tanteando, agarras lo primero que encuentras…
-Y él grita: ¡¡Eso no es el tapónnn joderrr!!
¿no ves que hay dos?
En ese momento, ya solo se te ocurre una solución:
- Cariño, ¿por qué no nos vamos a la cama?… Pero a dormir ¿eh?
¡¡¡QUE AHORA SÍ QUE ESTOY AGOTADA!!!

IV) Monólogo sobre el sexo en pareja:

Tener relaciones sexuales es difícil, siempre.

Cuando tienes pareja piensas: - “¡Por fin voy a tener sexo cuando yo quiera!”. ¡Mentira! Eso de las relaciones sexuales estables es una leyenda. Es difícil que se dé que ella tenga ganas y que tú tengas ganas, y que cuando tú tengas ganas, ella sepa que tú tienes ganas y tú sepas que ella tiene ganas…

Yo, por necesidad más que nada, me he convertido en un experto en interpretar este tipo de señales.

Veréis: si estás en el sofá y cuando va a acostarse te dice:
- Me voy a la cama, no tardes. Eso quiere decir: “Me voy a acostar sin bragas”.

Pero si ella se acuesta y te dice:
- Yo me voy a la cama, cuando vengas haz el favor de no hacer ruido.
Amigo mío… coge una revista y sedúcete a ti mismo.

Hay palabras mágicas que ella suele utilizar para dejar claras sus intenciones. Por ejemplo, la palabra “siesta”.
Si ella después de comer te dice:
- ¿Nos echamos la siesta? Está claro: “sí está”.
Hay que estar muy atento a cómo se viste cuando se acuesta. Si se coloca los calcetines y el pijama con pelotillas, te está diciendo que no quiere saber nada de tus pelotillas…

Yo creo que, con esto del sexo, las personas funcionamos un poco como los teléfonos móviles: que se supone que sirven para que estemos comunicados siempre, pero a veces tú lanzas un mensaje y ella no está operativa; otras te lo lanza ella a ti, y resulta que tú estás comunicando.
Si un día anodino, como por ejemplo el martes, tu chica sin venir a cuento te pregunta por Zidane:
- Oye, ¿y cómo va lo de Zidane? - Está claro… ¡¡¡Quiere… que le introduzcas el PIN!!!

Hay otras señales más sutiles. Hay que estar muy atento a cómo te llama cuando llegas a casa. Si entras por la puerta y escuchas tu nombre tres octavas más agudas de lo normal (En vez de oír: “Hola Manel”, oyes: “¡Hola Maneeeeel!”), prepárate. Va a estallar el obús. Te va a hacer como en el anuncio de Jazztel: “¡Otro…! ¡Otro…! ¡Otro más…!” Lo malo, cuando te pasa esto, es que tú, al segundo, te quedas sin batería.

Si cuando se está arreglando para salir te dice: “¿Me ayudas a subirme la cremallera?”, en realidad te está diciendo: “¿Cuándo volvamos… también me la bajarás?”. Es decir, ella está a tope de cobertura.

Pero atención, porque el momento de subirle la cremallera es muy delicado. Si la pellizcas sin querer, se acabó lo que se daba. Se dará la vuelta y te dirá: “¿Qué piensas? ¿Qué estás cerrando una maleta? ¡Serás bestia!”. Y conectará el buzón de voz. Ya puedes llamar, ya…

La postura que ella coge cuando se mete en la cama es otra forma de saber si está operativa o no está operativa. Si se mete en la cama y se enrolla como una oruga… no te esfuerces, tiene el terminal apagado.Pero si por el contrario, se tira boca abajo y mueve el culete como el pato Donald al andar… ¡Atención, tienes una llamada en espera!

En cualquier caso, con móvil o sin él, el momento clave sin duda es el sábado. Porque el sábado por la noche tú sabes que toca. Y con esa ilusión te metes en la cama. Pero puede pasar que, de repente, apague la luz y diga:
- Buenas noches.
- ¿Cómo que buenas noches? ¡Pero si es sábado!

Te dan ganas de levantarte a por el calendario y decirle:
- “Mira… Mira… ¡Mañana rojo!”. - Hombre, por favor… Yo creo que, como hay mucha despistada por ahí, deberían decirlo en las noticias: - “Y terminamos recordándoles que hoy es sábado… Mañana rojo”.

Sin embargo en vez de ir a por el calendario, lo que hacemos la mayoría de los tíos es poner en marcha la operación gusano: acercarnos a ella reptando por la cama, como sin querer, hasta que nos acoplamos. La abrazamos y empiezas a tontear con la mano, que si le acaricias la cadera, que si ahora la tripita… y empiezas a subir y a subir, a ver si ella reacciona. Y sí que reacciona, sí. De pronto te coge la mano y te dice:

- ¡Qué bien estamos así! Yo no necesito nada más. - Y te quedas con las ganas. Esperando la próxima señal.

Habrá que tener… la antena sacada.

... THE END ...

Esta ha sido otra aportación, en este caso parcial, der Dani, que ya tiene su propia página: www.eldetonador.com ... (una pasada de web si te gusta la música actual)...

domingo, 20 de abril de 2008

Miguel Gila ...

Un humor que no caduca ...

Gila nació en el madrileño barrio de Chamberí. Huérfano de padre a temprana edad. Por dificultades económicas en su hogar abandonó los estudios a los 13 años. Su primer trabajo fue de pintor de coches. Retomó sus estudios hasta el segundo grado de aprendiz de mecánica de aviación trabajando en los Talleres Elizalde de Barcelona. Posteriormente fue fresador en Construcciones Aeronáuticas SA (CASA), en Getafe.

Falleció en 2001 en Barcelona, a causa de una insuficiencia respiratoria debida a una enfermedad pulmonar crónica que sufría.

El modo más frecuente de expresar su humor era mediante diálogos figurados (en realidad monólogos) al teléfono, cuyo costumbrismo ingenuo lindaba a veces con el surrealismo. En sus monólogos, cabe destacar que no utilizaba palabras malsonantes o polémicas.

Video 1: Monólogo de Gila sobre su vida.



Video 2:
Monólogo sobre la guerra.



miércoles, 2 de abril de 2008

Hombres vs. Mujeres ...

Ya es hora de que os pongamos en vuestro sitio ...

Para eso el siguiente monólogo de Manu Sanchez ...



viernes, 28 de marzo de 2008

Ir de Compras ...

A mí me cansa más que trabajar ...

Un hombre y una mujer pueden ir juntos a muchos sitios. Pueden ir juntos al cine. Pueden ir juntos a la playa. Pueden ir juntos al Sáhara o a Soria. Hasta pueden irse juntos a la cama. Pero donde jamás, jamás, jamás deben ir juntos es… de compras. No. En eso somos incompatibles. Yo, porque no lo aguanto. Ella, porque dice que la estreso. ¡Qué la estreso!

De entrada, te engaña:

-Cariño, no vamos a tardar anda…

Y te tiras seis horas de compras.

Luego, te asusta: vas con ella por la Gran Vía y de repente…¡Abducción! ¿Dónde está? Miras a un lado y a otro…¡Ha desaparecido! Cuando la encuentras está como Spiderman, pegada a un escaparate:

-Pero mira qué suéter…

Los hombres somos diferentes. Nos interesan las cosas prácticas, útiles, realmente indispensables. Yo que sé: barbacoas, un gato para el coche, una caja de herramientas con setenta y tres tipos de destornilladores, ¡un cortacésped! Sí, vale, no tengo jardín, ¿y qué? ¡Es tan bonito! Me lo llevaría a casa para pasarlo por la moqueta: “Ueeeeeeeeggg…Ueeeeeeegggg”.

Pero ellas no nos entienden:

- ¿Qué miras? Te paras en unos sitios… Y no nos entienden porque las mujeres van de compras, y los hombres vamos a comprar. Y no es lo mismo. Comprar es:

“Deme usted dos clavos del seis”. E ir de compras es:

“sólo tengo siete horas para las trescientas treinta y nueve tiendas de este centro comercial y tengo que verlas todas” ¡Y luego soy yo el que la estreso!

Una mujer puede estar toda una tarde de compras sabiendo de antemano que no va a comprar nada. Entra en la boutique y dice:

-Quiero probarme ese vestido, ése y ése.

Y va de camino al probador va lanzando mensajitos:

-Lo veo un poco pequeño de arriba, y éste me va a hacer bolsas…

La dependienta se percata de que va de farol, y pone cara de odio. Pero a ella le da igual, y se prueba media tienda. A la hora y media, sale dejándoles todo como si hubiesen entrado los bomberos, y nada más pisar la calle comenta:

-Nunca compro en este sitio por lo bordes que son las dependientas…

Un hombre jamás hace eso. En cuanto te pruebas tres cosas, te sientes culpable; el dependiente también lo sabe, y se aprovecha de ti:

- Sí, sí, la chaqueta me gusta, pero es que creo que le valdría a Pavarotti.
- ¿Que se la ve grande? No, hombre, grande no, es amplia, pero es su talla… usted es que es ancho de hombros, se nota que hace pesas, ¿eh?
- ¿Quién yo?
- ¿No? ¡Quién lo diría! Cruce así los brazos, ¿a que no le tira? ¡porque es su talla!
- ¿Y una tallita menos?
- No, sólo me queda esa talla, tengo que recibir, pero le quedaría pequeña… Y con esa chaqueta lo que le queda que ni pintado es cualquiera de estas dos camisas, llévese las dos, y esta corbata que le hace juego con los botones…

Si el dependiente es hábil te puede vender hasta tres chaquetas: una negra, una azul y una fucsia, por si vas a Miami.

Cuando un hombre va a comprar, lo que quiere es acabar pronto:

- Deme usted unos zapatos.
- ¿Color?
- Negros.
- ¿Número?
- Cuarenta y dos.

Ya está. Una mujer no. Si encontrara los zapatos en la primera tienda, se le estropearía la tarde.

Disfruta buscando:

- Quiero un zapato mixto destalonado, tacón cubano, rojo, pero muy rojo, con reflejos anaranjados…

¡Toma, búscalos!

De compras con una mujer, te conviertes en el hombre objeto.

Concretamente, en perchero: en la puerta del probador, sosteniéndole el bolso y el chaquetón, cargado con cuatro conjuntos y dos combinaciones. Ella se asoma y dice:

- Cariño, dile que te de una tallita más, y que si lo tiene en azul.

Pero eso no es lo peor de los probadores. Lo peor es saberte rodeado de mujeres desnudas de las que sólo te separa una cortina minúscula que se mueve continuamente. ¿Dónde miras para no parecer un guarro?

¡A las cortinas no! ¡A la dependienta tampoco! Te haces el aburrido. ¿Que está Claudia Schiffer en bolas en la cabina de al lado? ¡Y a mí qué! A mí lo que me pone es el fluorescente del techo.

Cuando los que nos probamos la ropa somos nosotros, peor:

- Te vas a probar éste y éste, y aquél, y si lo tienen en rojo, también.

Y se pasa el rato descorriendo la cortina del probador para que todo Dios te vea en calzoncillos. O te mete a la dependienta dentro y te miran ambas como forenses en una autopsia.

- Si es que como no tiene cintura y ha sacado el culo plano de su padre…Siempre tengo el mismo problema para encontrarle ropa. ¡Y yo la estreso! ¡Yo! Y después de comprar, ¿quedan satisfechas? ¡No! Se siguen parando en todos los escaparates:

- Mira estos zapatos con tacón carrete, y más baratos, no me tenía que haber comprado los otros, pero como tú me metes esas prisas…

Una película se acaba, los viajes al Sahara o a Soria, también…pero si quieren ustedes saber lo que es la eternidad, no tienen más que ir de compras con una mujer.

Ahora, que yo no se lo recomiendo.

Fuente: El Club de la Comedia

MORALEJA: "NI CON LAS MUJERES, NI CON LOS NIÑOS"... LO MEJOR ES IRTE SOLO AL MEDIAMARKET ...

jueves, 28 de febrero de 2008

¡¡¡ Viva el Macho Ibérico !!! ...

Las mujeres consideran que los hombres de aspecto muy masculino no son buenos candidatos a una relación permanente, reveló hoy un estudio publicado por la revista "Personality and Individual Differences".

Por otra parte, psicólogos de las Universidad de Durham y St. Andrews en el Reino Unido descubrieron que esas mismas mujeres indicaron que los hombres con algunos rasgos femeninos pueden ser compañeros más comprometidos y con menos tendencia a la infidelidad.

En su estudio, los científicos pidieron a 400 hombres y mujeres británicos que emitieran un juicio acerca de fotografías de hombres alteradas con el objeto de que se vieran más o menos masculinos o femeninos.

También se les solicitó que pronosticaran sus características personales, incluso comportamiento sexual y si serían buenos padres.

Los psicólogos señalaron que los hombres de rasgos muy masculinos, como el mentón cuadrado, una nariz más voluminosa y ojos pequeños, fueron calificados como dominantes, infieles, malos padres y con personalidad menos "cálida" en comparación con los que tenían algún rasgo femenino.

Un cuestionario presentado a los participantes también determinó que los rostros de apariencia más saludable eran considerados más deseables en comparación con aquellos de apariencia enfermiza.

De la misma forma, los rasgos faciales que revelaban el paso de los años fueron considerados de manera mucho más positiva que los rostros más jóvenes, dijeron los científicos.

"Nuestra investigación descubrió que es la buena salud de los hombres la que transmite virtudes de buena compañía y personalidad", señaló David Perrett, profesor de la Universidad de St. Andrews.

"Nuestros resultados contradicen las afirmaciones de que la apariencia de 'machismo' demuestra buen estado físico e inmunidad a las enfermedades", añadió.

Por otra parte, "la 'masculinidad' podrá comprar dominio, pero no necesariamente un excelente estado físico. Las mujeres ven a los tipos saludables como fuente de riqueza y en condiciones de llevar una vida familiar", añadió.

¡¡¡ MENTIRA TODO !!

LO MEJOR DER MUNDO ES UN MAAACHO IBEEÉRICO...

NO A LA METROSEXUALIDAD...

Vean, comparen, y elijan ...


miércoles, 20 de febrero de 2008

viernes, 8 de febrero de 2008

Monólogo: "Sólo como amigos ... "

A mi juicio, bastante mejor que el anterior.

Hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una tía es:
"Tenemos que hablar..."
Pero no, la peor frase que te pueden decir es:
"yo también te quiero... pero solo como amigo"
Eso significa que para ella tú eres el mas simpático del mundo, el que mejor la escucha, el mas enrollado... pero que no va a salir contigo.
Va a salir con un impresentable que sólo quiere acostarse con ella.
Eso sí, cuando el otro le haga una putada, te llamará a ti para pedirte consejo.
Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: "Señor Gutierrez, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor vitae tiene, el más preparado... pero no le vamos a contratar. Vamos a coger a un incompetente. Eso sí, cuando la cague,¿le podríamos llamar a usted para que nos saque del lío?"
Me pregunto, ¿qué he hecho mal?. Hemos ido al cine, nos hemos reído, hemos pasado horas tomando café... ¿A partir de qué café nos hicimos amigos?, ¿del quinto? ¿del sexto? Joder, eso se avisa. ¡uno menos, y ahora me estaría acostando con ella!
Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un Tampax:
Puedes ir a la piscina con él, montar a caballo, bailar... lo único que no puedes hacer con él es tener relaciones sexuales.
Es que si lo piensas... si para una tía considerarte "su amigo" consiste en arruinar tu vida sexual, ¿Qué hará con sus enemigos?, a mi me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por qué no podemos "follar como amigos".
Yo creo que la amistad entre hombre y mujeres no existe, porque si existiera, se sabría.
Lo que ocurre es que cuando ella te dice que te quiere sólo como amigo, para ella significa eso y punto. Pero para ti no. Para ti significa que si una noche estáis en la playa, ella se emborracha, hay luna llena, se han alineado los planetas y un meteorito amenaza la Tierra... ¡A lo mejor consigues enrollarte con ella!
Por eso tragas, porque nunca pierdes la esperanza. ¿Qué se lía con Oscar?, pues ya romperá... cuando lo hace, tú atacas con la técnica de "consolador": "No llores, el Oscar ese es un chulo. Tú te mereces algo mejor, un tío que te comprenda, un tío que sepa estar ahí cuando lo necesitas... que sea bajito, que sea castaño, que no sea muy guapo, que se llame Javier... como yo".
Al menos, siendo amigo puedes meter cizaña para eliminar competencia.
Es la técnica del "gusano miserable". Cuando ella te dice:
Ay, que majo es Paco, ¿verdad?
¿Paco? Es muy majo, sí... un poco bizco.
No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna.
Sí, en eso tienes razón, me fijé el otro día, cuando miraba a Marta.
No la miraba a ella, me miraba a mí.
¿Ves como es bizco?
El colmo es que las tías consideran que tienen una relación "superespecial" con un tío cuando pueden dormir con él en la misma cama y que no pase nada.
Pero bueno, ¿lo "superespecial" no sería que sí pasara algo?
Un día después de una fiesta, te quedas ayudándola a recoger, como haces siempre, y cuando acabáis, ella dice:
Huy, es muy tarde, ¿por qué no te quedas a dormir?
¿Y donde duermo?
Pues en mi cama.
A ti te tiemblan las piernas: "¡Ésta es mi noche, se han alineado los planetas!".
Al rato te das cuenta de que no son precisamente los planetas los que se han alineado, porque ella, como sois amigos, con toda la confianza, se que queda en camiseta y bragas, y tú, visto lo visto piensas: "Me voy a tener que quedar en calzoncillos... con la alineación de planetas que llevo encima".
Así es que te metes en la cama de un brinco y doblas las rodillas para disimular. Ella se mete, te pega el culo y te dice: "Hasta mañana".
¡Y se duerme! "Pero bueno, ¿cómo se ha podido dormir tan pronto? ¿Pero esta tía no reza ni nada?".
¡Estas acostado con la tía que te gusta!. Al principio no te atreves a moverte, para no tocar nada. Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte: eres el tío mas caliente del mundo.
¡Y que larga se te hace la noche!. Te vienen a la cabeza un montón de preguntas:
"¿Tocar una teta con el hombro será de mal amigo? ¿Y si es la teta la que me toca a mí?".
Pero después de muchas horas ya sólo te haces una pregunta:
"¿Seré realmente gilipollas?"
No puedes creer que estéis en la misma cama y no vaya a pasar nada.
Confías en que en cualquier momento se dé la vuelta y te diga: "Venga tonto, que ya has sufrido bastante, ¡hazme tuya!". Pero no. A las tías nunca les parece que hayas sufrido bastante. Y mira que sufres...
Porque tienes toda la sangre del cuerpo acumulada en el mismo sitio. Se han dado casos de hombres que han llegado a reventar.
Pero ahí no termina tu humillación. A las siete de la mañana suena el timbre de la puerta:
¡Ay, es Oscar!
¿Oscar? ¿Pero no le habías dejado?
Ya te contaré, que ahora tengo prisa. Se me olvidó decirte que iba a traer su perro, porque como nos vamos a Baqueira, yo le dije que el perro mejor que contigo no iba a estar con nadie.
Y para colmo cuando entra Oscar te dice:
¿Eres tu su amigo?. Tienes mala cara, ¿has dormido bien?
Así que al final te quedas con el perro, que ése sí que es el mejor amigo del hombre.

jueves, 7 de febrero de 2008

El hombre es estúpido por naturaleza ...


Así es amigos, el hombre y por qué no también la mujer, son estúpidos por naturaleza. Y lo demuestran los datos, por ejemplo, según la última estadística publicada de moral, aprensiones y otros problemas socioculturales de la revista "Hola", el miedo número uno de la humanidad, es el de hablar en público. ¡Me parece increíble que la muerte ocupe el segundo lugar! Y digo increíble, porque esto me lleva a la siguiente reflexión: En un entierro, el hombre promedio prefiere estar dentro de la caja de pino, que citando unas palabras a los parientes... que si los deseos se cumpliesen con tan solo pensarlos, más que a un entierro, asistiríamos a un suicidio colectivo.

Y mira que para mí más aterrador es lo de tirarse en paracaídas, desde un avión que está volando a 2000 metros de altura y a una velocidad de más de 300 Kilómetros por hora. En serio es aterrador, que cuando estés cayendo, te surja la vil pregunta: ¿cuál es la función del casco...? Porque a ver, uno se lo pone como medio de protección ¿no? Quiero decir, que el casco, en el hipotético caso que te metas una yoya a 2000 metros de altura y a una velocidad de 9,8 m/s² te va a amparar de todo peligro. Si es que hay muchas maneras de demostrar que a lo largo de la historia el hombre ha sido "poco listo", pero la del casco es la mejor. Me lo imagino. El hombre, como ser racional que es, resolviendo el problema... ¿Qué solución podríamos dar a todas esas actividades en las que el cráneo sufre de múltiples dolencias, fisuras y desgarros...?. Y el hombre mostró su racionalidad. En lugar de evitar esas situaciones, tiene que inventar unos sombreritos de plástico y colorines, para seguir rompiéndonos la cabeza. Pero no satisfechos con el invento, tenemos que aplicar una ley que obligue a usar el casco. O sea: ¡es obligatorio proteger un cerebro que funciona tan mal que ni siquiera intenta evitar que el cráneo en el que reside se rompa!

Pero amigos, esto no acaba aquí. No os creáis que el hombre es imbécil, solo en su aspecto colectivo no, el hombre va más allá, también es imbécil en su aspecto más individual. Todos nos creemos más inteligentes que los delincuentes. Ya sabéis, cada vez que pensamos: "me voy a meter en el mar, entonces escondo la cartera en las zapatillas para que no me la roben..." vale, mira tío, que tu cartera ha volado cuando vuelvas de hacerte esos larguitos delante de las chavalitas en bikini, es un hecho, pero al menos joder, no seas tan orgulloso y digas "Pues se me habrá caído dentro del mar" ¿En que parte del tanga la llevabas pillín?

Ahora, en cuestión de orgullo, dentro de la humanidad hay una categoría especial. Adulto, comprendido entre 25 y 40 años, con trauma psico-infantil por hincharse a ver de pequeño películas de Superman. ¿Acaso nunca habéis visto a un tipo llevando un colchón en el techo del coche? Va por la autopista a 140 kilómetros por hora con esa cosa monstruosa y tiene la mano fuera de la ventanilla, sosteniendo el colchón. No importa lo que lleve ahí arriba, siempre "está ayudando" con el brazo. Esa es una muestra clara del pensamiento "superhéroe masculino": el infradotado está convencido de que, si el viento intenta llevarse ese inmenso objeto rectangular a 140 kilómetros por hora, él puede estar tranquilo porque "lo tiene controlado".

Buenas noches.

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